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Apuestas locas en poker.

Las apuestas locas de las estrellas del poker.

Los profesionales del poker tienen un sexto sentido muy agudo. Pueden calcular los pot odds, las probabilidades de los botes, en fracciones de segundos y saben exactamente que deben hacer para ganar en la mesa. Sin embargo, a veces se comportan como críos. Cuando oyen las palabras mágicas "proposition bet", parece que ese sexto sentido desaparece. No hay apuestas más raras en los E.E.U.U. que las "proposition bets" o apuestas de proposición; las apuestas aleatorias que nacen de la nada. Puggy Pearson, un maestro de las proposition bets, tiene una estrategia preparada para esta apuestas; "tienes que averiguar lo que piensa el otro que tú no puedas hacer, aunque sepas que eres capaz de hacerlo. Busca a un tipo con un ego hinchado y aprovéchalo." Esto puede salir así:

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Howard Lederer y David Grey.
David apostó con Howard(vegetariano puro), a que no se comía una hamburguesa de queso. Howard aceptó la apuesta y ganó 10.000 dólares comiéndose una "cheesseburger" en ese mismo momento. Como respuesta, Howard le ofreció la oportunidad de recuperar su dinero en otra apuesta, pues sabía que David tenía una aversión terrible a las aceitunas y le ofreció los 10.000 dólares ganados si se comía tres aceitunas negras. David no se lo pensó ni un segundo y declinó la apuesta(buen precio para no tener que comer aceitunas).

Phil Hellmuth y Huck Seed.
Cuando los dos amigos se encontraban un día en la playa, Phil tuvo una idea descabellada. Le ofreció a Huck una "pequeña fortuna" de 50.000 dólares si este aguantaba 18 horas de pie y hasta el cuello de agua en el océano. Huck, un hombre bastante deportista, que ya había ganado una apuesta haciendo una voltereta hacía atrás aceptó enseguida. Desafortunadamente para el y después de tres horas en el mar, salió del agua arrastrándose a la playa.

El legendario Johnny Moss.
En un bar de Las Vegas, como no y aparentemente sin razón alguna, la leyenda del póker, atacó a un matón de mala fama por detrás y le dió un fuerte golpe. ¿Por qué? Un jugador le había ofrecido 15.000 dólares, si éste atacara al personaje más peligroso de Las Vegas. La única condición era que Moss diera el primer golpe. Moss terminó más muerto que vivo y con la nariz rota en el hospital. Su amigo Puggy Pearson lo visitó e intentó explicarle que no viviría mucho más si continuaba aceptando tales apuestas y arriesgando su vida. Moss, un jugador empedernido, miró a Pearson y le dijo entre dientes rotos: "15 a 1 era demasiado bueno. La tuve que aceptar.

John Hennigan, aislamiento.
El infame jugador de Las Vegas, apostó un día una cantidad de seis dígitos, que podía vivir durante seis semanas en la pequeña ciudad de Des Moines(en el estado norteamericano de Iowa), sin casinos ni vida nocturna. Hennigan, un adicto al juego quería practicar su juego de golf y se convenció de que era capaz de vivir en un sitio sin casinos. Sus oponentes en la apuesta sabían con toda certeza que no podía aguantar ni una semana sin acción. Al final aguantó dos días allí y claro, perdió la apuesta.

Doyle Brunson, Mike Matusow y Howard Lederer, las apuestas de "Weight Watchers".
Brunson, Matusow y Lederer han perdido cantidades inmensas en las apuestas sobre su peso. De Brunson dicen, que con los años, ha perdido la impresionante cantidad de tres millones de dólares en apuestas en las que debía perder un cierto peso acordado de antemano en un tiempo especificado. Pero en el 2003 les hizo pagar a todos. Apostó contra un "consorcio" de jugadores con una cantidad de 100.000 dólares y con una cuota de uno a diez que podía bajar su peso por debajo de los 150 kilos. Lo consiguió con la ayuda del sistema Weight Watches y así ganó un millón de dólares y el respeto de la gente de sobrepeso de todo el mundo. Howard Lederer se describe a si mismo como un "Weight Bet Sucker", un adicto a las apuestas sobre el peso. Mike Matusow tampoco ha tenido mucha suerte en esta disciplina. Apostó contra su compañero de póker, Erick Lingren y por valor de 20.000 dólares, quien podía perder más peso. Matusow perdió, aunque se deshizo de más de 8 kilos.

Huck Seed, "La barba".
El hombre de hierro de las proposition bets, apostó una vez que se iba a dejar la barba durante un año. Se trató de una cantidad de cinco digitos. Desafortunadamente, Seed tuvo que acudir a un entierro por el que tuvo que afeitarse -¡mala suerte! Hoy Seed aparece muchas veces en la mesa del póker con una barba como la de Abraham Lincoln.

Doyle Brunson y Roger Moore, las sentadillas.
Roger Moore(el jugador de póker, no el actor de las pelis de James Bond), ofreció a Brunson 5.000 dólares si se ponía a hacer 5 sentadillas en ese mismo momento. Brunson, ya bien entrado en edad, aceptó enseguida y a sangre fría sacó de la nada sus cinco sentadillas...y cobró.

Howard Lederer y Huck Seed, a pata coja.
Huck le ofreció al pasadito de peso Howard la siguiente apuesta: Apostó 5.000 dólares que iba a ganar contra él una carrera de 40 metros a pata coja. Howard no se dejó intimidar por la figura atlética de Huck y aceptó enseguida. Cuando Huck observó a Howard en una carrera de prueba, se dió cuenta de que nunca le iba a ganar y le dió a Howard Lederer, sin vacilar, los 5.000 dólares.

Amarillo Slim, Titanic Thompson, etc...y las apuestas de golf.
Las apuestas de golf son legendarias en Las Vegas y apenas quedan profesionales del póker que no hayan perdido sus ganancias de la mesa de juego en una apuesta de golf. Entre las apuestas más espectaculares de este tipo se encuentra la apuesta de Huck Seed. Apostó contra otro jugador que podía jugar cuatro rondas en un campo de golf a pleno calor del desierto con 100 golpes o menos por ronda. Solo podía utilizar un palo del 5, un putter y un wedge. Tampoco podía usar el "buggy"(el cochecito). Durante el dia D pegaban fuerte, más de 40 grados de puro calor, Seed empezó a las seis de la mañana y en su primera ronda necesitó de 100 golpes exactos. Para cada ronda siguiente, mejoró su resultado y así ganó su apuesta. En otra instancia, el famoso "Titanic" Thompson tenía preparado un engaño especial. Jugó por dinero con su mano derecha y ganó. Ofreció -como un hándicap- duplicar su apuesta en la ronda siguiente y jugar solo con la mano izquierda. Pero en verdad Thompson era zurdo, lo que sus oponentes de la apuesta no sabían y regularmente perdían cantidades inmensas contra él.

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